jueves, 7 de junio de 2012

Plaza de Salamanca.


Es una plaza barroca del siglo XVIII que impresiona tanto por tamaño a quienes la visitan. La planta prácticamente cuadrada y porticada por todos sus laterales.
Su autor es Alberto Churriguera.
Fue construida en los años 1728-1755.
En ella se encuentra el Auntamiento. Sufrió diversas remodelaciones urbanísticas, hasta que poco a poco a mediados del siglo XX fue desprovista de sus jardines, quiosco de música central y urinarios públicos.

Plaza mayor de Madrid.


 Está en España.
En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las «casas de manzanas» de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.
La plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso.
En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.

La incredulidad de San Tomás.



Es un cuadro pintado por Caravaggio en 1602. Fue pintado para los Giuliani. El cuadro muestra a Cristo resucitado ante sus discípulos, pero Tomás se niega a creer, por lo que Jesús le ofrece que toque sus heridas. El naturalismo típico de Caravaggio se hace presente aquí, al mostrar al santo como un incrédulo. Las luces, además, contribuyen a enfocar más la figura y a dotarla de realismo. Está en óleo sobre lienzo, del Barroco Italiano. Tambien se representa el clarosocuro.

Conversion de San Pablo.


  Realizado por Carvaggio.Claroscuro.
El cuadro trata de un joven soldado llamado Saulo montado en su caballo de camino a otra cuidad, se callo del caballo por que le dio en la cara una poderosa luz, al tiempo que una voz que era la de Jesús le preguntó que por que le seguía. Saulo se quedó ciego unos días y milagrosamente recupero la vista con los cuidados de la comunidad cristiana. Adoptó el nombre de Pablo.
La escena aparece en un retablo, por la noche y el caballo es de raza Percherón robusto y grosero.
 Los signos de divinidad son varios: el más sutil es el vacío creado en el centro de la composición, una ausencia que da a entender otro tipo de presencia, que sería la que ha derribado al joven. Por otro lado tenemos la luz irreal y masiva que ilumina de lleno a Saulo, pero no al criado. La figura inmensa del caballo parece que se viene encima de Saulo. Los ojos de Saul están cerrados, no expresa temor sino que está en éxtasis. La escena es cotidiana 

Caravaggio


 Michelangelo Merisi da Caravaggio  nacio en  Milán el  29 de septiembre de 1571. Fue un pintor italiano entre los años 1593 y 1610. Es considerado como el primer gran exponente de la pintura del Barroco. Quedó huérfano muy joven, por ello abandona su hogar para ir a Milán. Allí pasó dificultades, pero esto no le impidió el ir abriéndose paso en el campo de la pintura. Hacia 1589-1590 se traslada a Roma, aquí pasó verdaderas calamidades hasta que en 1594 entró en uno de los mejores talleres, el taller del Cavalier d´Arpino, el favorito del Vaticano. Su situación comenzó a mejorar considerablemente. El taller estaba especializado en la pintura de bodegones. Se sabe que Caravaggio permaneció unos 8 meses con el Cavalier d´Arpino, pero luego montó su propio taller. Allí siguió realizando pintura profana de pequeño formato que vendía gracias a un marchante que tenía un negocio próximo. El Cardenal del Monte ve por primera vez las obras de Caravaggio, quedando sumamente impresionado. Como consecuencia, el cardenal se convierte en el protector de Caravaggio, produciéndose así un cambio trascendental en la carrera del pintor. Entre 1595 y 1596 Caravaggio se traslada a vivir al palacio Madama, residencia del cardenal. A partir de entonces le lloverán los encargos.      No todo fue un camino de rosas en la vida de Caravaggio. Pronto las envidias de otros pintores comienzan a acecharle. Esto unido a su carácter irascible hizo que tuviera que comparecer en varios procesos. Un homicidio le obligó a huir a Génova, después volvería a Roma con el apoyo de sus protectores, pero pronto sería desterrado de la ciudad por un nuevo homicidio. A partir de entonces lleva una vida errante por diversos puntos de la geografía italiana: Nápoles, Malta, Sicilia, Mesina, Palermo. A los 37 años muere en 1610 en Porto Ercole. La vocación de San Mateo, La buena fortuna, Baco, Judith y Holofernes, Crucifixión de San Pedro, El entierro de Cristo, La muerte de la Virgen, La cabeza de Medusa, etc.

El Rapto de Proserpina, Bernini

Es un escultura realizada por Gian Lorenzo Bernini entre los años 1621 y 1622 perteneciente, por lo tanto, al Barroco. Fue encargada por Scipione Borghese, que se la cedió al Cardenal Ludovico Ludovisi en 1622, quien la llevó a su villa. Permaneció allí hasta 1908, cuando el Estado italiano la adquirió y la devolvió a la Galeria Borghese.
La estatua está realizada en marmol . Representa a Proserpina siendo raptada por Plutón , soberano de los infiernos.
Proserpina fue hija de Ceres y Júpiter, y se la describía como una joven sumamente encantadora.
 Venus, envió a su hijo Amor (Cupido) para que acertase a Plutón con una de sus flechas. Plutón surgió del volcán Etna con cuatro caballos negros y vio a Proserpina la raptó para casarse con ella y vivir juntos en el Hades, el inframundo , del que era gobernante. Así pues, Proserpina es la Reina del Inframundo.
Su madre Ceres, diosa de los cereales o la Tierra, marchó a buscarla por todos los rincones del mundo, pero no logró hallar En su desesperación Ceres detuvo enfurecida el crecimiento de frutas y verduras convirtiéndose en desierto lo que pisaba.
Preocupado, Júpiter envió a Mercurio para que mandara a Plutón que liberase a Proserpina. Éste obedeció, pero antes de dejarla ir le hizo comer  semillas de granada (un símbolo de fidelidad en el matrimonio), de forma que debía permanecer cuatro meses con él cada año en compensación. Por esta razón, en primavera cuando Ceres recibía a su hija, las cosechas brotaban y en verano florecían. En el otoño Ceres cambiaba las hojas a tonos de marrón y naranja (sus colores favoritos) como regalo para Proserpina antes de que volviese al inframundo. Durante la época en la que ésta vivía con Plutón, el mundo pasaba el invierno.

Apolo y Dafne, Bernini

Apolo y Dafne es una escultura realizada por el italiano Gian Lorenzo Bernini entre los años 1622 y 1625.Pertenece al estilo barroco. Se trata de una estatua a tamaño real de mármol, expuesta en la Galería Borghese en Roma.
Cuenta el mito de Apolo y Dafne, en el que Apolo quiso competir con Eros en el arte de lanzar flechas. Eros, molesto por la arrogancia de Apolo, decidió vengarse de él y para ello le arrojó una flecha de oro, que causaba un amor inmediato a quien heria. También hirió a la ninfa Dafne con una flecha de plomo, que causaba el rechazo amoroso. Así que cuando Apolo vio un día a Dafne, se sintió herido de amor y se lanzó en su persecución. Pero Dafne, que sufría el efecto contrario, huyó de él. Y la ninfa corrió y corrió hasta que agotada pidió ayuda a su padre, el río Peneo, el cual convirtió a Dafne en laurel. Cuando Apolo alcanzó a Dafne, ésta iniciaba la transformación: su cuerpo se cubrió de dura corteza, sus pies fueron raíces que se hincaban en el suelo y su cabello se llenó de hojas. Apolo se abrazó al árbol y se echó a llorar. Y dijo: «Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol preferido y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gentes en señal de victoria». Esta historia fue escrita por Ovidio en su poema Las metamorfosis.